jueves, febrero 23, 2006, Invocado por Apo a las 12:50 p. m.
Todos los años sucede lo mismo, algunas de las mejores producciones del año no gozan del beneplácito de la Academia (a veces, sencillamente, es que no hay sitio para todas) y se quedan fuera de la lucha por las estatuillas. Por eso, desde El Lado Oscuro del Monitor hemos querido rendir un pequeño homenaje a las cuatro películas que, a nuestro juicio, han sido las grandes olvidadas de la presente edición.

- Flores Rotas, de Jim Jarmusch.



La película de culto del pasado año, más rica y profunda de lo que aparenta, fría y conceptual, en la que se nota la mano de un artista independiente y la presencia de un gran actor capaz de dar vida a quien ya no la tiene.
Jarmusch, como manifiestan sus anteriores trabajos, es un cineasta con un inteligente sentido del humor, al que da rienda suelta en algunas secuencias de soterrada hilaridad, como el encuentro de Don (Bill Murray) con la hija de Sharon Stone, nínfula adolescente de nombre Lolita (una referencia evidentísima a la novela de Nabokov); la absurda cena con el matrimonio de agentes inmobiliarios de casas preconstruidas; y el efecto paranoico-paternal que una misteriosa carta ejerce sobre Don, haciéndole ver en todos los chicos que se cruzan en su camino a su posible vástago. Seguramente se trate de la mejor película de uno de los directores más interesantes de finales del XX, comienzos del XXI.
Y que decir de Bill Murray, interpretando un papel de tremenda parquedad de palabras y gestos, pero de una expresividad más que elocuente. Triste, lacónico, imperturbable, sus miradas melancólicas dejan ver el vacío de un pasado convulso, a la vez que el temor a un futuro imprevisible y la ansiedad por sobrevivir en un fugaz presente.
La cinta ganó el Gran Premio del Jurado en el pasado Festival de Cannes.



Candidaturas: Ninguna (Snif, snif…).

La echaremos de menos en las categorías de: Película, director, actor principal y guión original.

- Match Point, de Woody Allen.




La película nº35 de Woody Allen trata sobre un triángulo amoroso, el choque de clases, la intensa lucha entre la pasión y el bienestar (entendido como lujo y comodidad), deseos frustrados, celos, pesimismo y sobre todo: la Suerte (con mayúscula).
Con todos estos factores parecería que Match Point no aporta nada nuevo, que ni la trama, ni los personajes serán capaces de seducir y mantener pegado al espectador a la pantalla durante las dos horas y pico de metraje. Craso error. Aunque parezca difícil de creer, una vez más el bueno de Allen consigue crear un film apasionante y apasionado, de amor, sexo y opulencia con el que uno no sólamente se engancha, si no que también descubre detalles y grandes (y pequeños) cambios que hacen de Match Point una fiel heredera de los temas y las formas propias del director. Gracias a todo esto, el largometraje resulta completamente sorprendente, renovando de esta manera un estilo que (tal vez) necesitaba un giro 180 grados.
Sobre los interpretes señalar que están sencillamente magníficos. De manera especial Scarlett Johansson, la nueva musa del director neoyorquino (mía ya lo es desde hace algunos años :-D...). La actriz es mucho más que una cara bonita: ante una copa de vino, cara a cara con Jonathan Rhys Meyers, consigue, gracias a un soberbio monólogo, que empaticemos con ella mientras mueve la cabeza, apura una copa de vino, gesticula, suspira, lanza miradas insinuantes a su interlocutor y sonríe, en lo que resulta una sobresaliente interpretación, cargada de matices, que logra seducir al espectador.



Candidaturas: Sólo al guión original.

La echaremos de menos en las categorías de: Película, director y actriz.

- Star Wars -Episodio III-: La venganza de los Sith, de George Lucas.



Convertida desde el día de su estreno en la mejor película de esta nueva trilogía, sólo cabe inclinarse ante el genio y elogiar esta obra de épica prodigiosa, de regreso a los mecanismos que lograron que las tres primeras películas (ahora las tres últimas) pasaran a la historia del Cine con letras de oro.
En su desenlace espacial, Lucas no escatima ingenio al regalarnos una redonda película donde no falta la perfección técnica, ni la dramaturgia épica en un final apoteósico (impagable el momento en el que aparece por primera vez el casco de Darth Vader). Desde un punto de vista técnico, George y su equipo vuelven a deslumbrarnos con unos efectos especiales que, sobre todo, convencen a la hora de recrear ciertos personajes no humanos, o determinados ambientes. La interacción entre realidad y ficción está más que lograda, pese a ello, se echa en falta la utilización de escenarios naturales, si bien es comprensible teniendo en cuenta la increíble magnitud de algunas batallas.
Concluyendo: La venganza de los Sith es espectacular, con todo lo bueno y lo malo que dicha definición conlleva. Es entretenimiento puro y duro, como lo son algunas de las obras maestras del cine de aventuras. Pero no creo que a estas alturas debamos anteponer la intelectualidad de algunos de los grandes creadores de la historia del celuloide a la habilidad comercial y visual del tio George. Recordemos que había quien infravaloraba a Hawks, Hitchcock o a Ozu, por citar sólo unos pocos nombres. No seamos dogmáticos ni caigamos (por enésima vez) en la trampa por temor a que nos cataloguen como unos falsos cinéfilos (que no críticos o especialistas) ocultos en el Lado Oscuro (¿del monitor? :-P).



Candidaturas: Mejor maquillaje.

La echaremos de menos en las categorías de: Todos los demás apartados técnicos, banda sonora y, aunque sólo fuese como homenaje a la saga, al mejor guión original.

- Una historia de violencia, de David Cronenberg.



Una historia de violencia
implica desde un principio a un nivel emocional, resulta en ocasiones subyugante en el retrato de una historia violenta, de base familiar, que se proyecta en una intriga catártica con toques de cine negro y contrastes entre ambientes y personajes, a los que el autor canadiense ha querido moldear con alguna reminiscencia de western “eastwoodiano”. Esta obra resulta un ejemplo bien claro de que una película no necesita de un argumento complejo para ser grande. Es una cinta cuya sobriedad y sencillez argumental (apoyada en un equilibrado guión) son la columnas maestras para convertir todo el conjunto en una historia de una riqueza apabullante.
Y ese final. ¿Qué significa ese final? O dicho de otro modo, ¿qué os gustaría que significara ese fantástico e imprevisible fundido en negro? Un final, rodado en un silencio tan elocuente, tan estruendoso, que después de ver la película, todavía resuena la cabeza del espectador.
Sobre los actores hay que destacar a un moderado Viggo Mortensen, que aporta una gran credibilidad a su personaje de antihéroe, a la vez que una maravillosa tensión sexual con la, también estupenda, Maria Bello. Pero, si hay que mencionar a alguien en este apartado ese es Ed Harris, que sencillamente lo borda en todas las escenas en las que aparece. Soy incapaz de comprender como es posible que William Hurt esté nominado como actor de reparto por esta misma película y el bueno de Harris no. Vale que Hurt no lo hace mal, vale que realiza una correcta actuación, pero de ahí, a otorgarle la posibilidad de optar a uno de los premios más importantes del Séptimo Arte: NO, me parece un auténtico despropósito.



Candidaturas: Actor de reparto y guión adaptado.

La echaremos de menos en las categorías de: Director, actor de reparto (a Ed Harris, claro), actriz de reparto y fotografía.

Para terminar con este especial añadir únicamente que, a pesar de estas cuatro sentidas ausencias, nos encontramos con una de las ediciones de más alto nivel de la última década, por lo que también es comprensible que no todo el mundo pueda estar contento :-(.

NOTA de APO: Creo que es el post más largo que he escrito hasta la fecha en el blog XD.

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